Lo que nunca nos atrevemos a pedir a los Reyes

28 dic. 2016

Cuando hacemos nuestras wishlist navideñas siempre incluimos productos de maquillaje o de ropa y complementos y aunque necesitemos productos para el hogar, casi nunca los incluimos ¿por qué?.

Hayas pedido (o no) productos para tu hogar estas navidades, te voy a dar unas pautas de cómo comprar tu ropa de cama.

Me gusta elegir con sumo cuidado la ropa de nuestra cama para renovarla y, también la de los invitados, porque me gusta que se sientan como en su propio dormitorio, que sea acogedor y acorde con la estación en la que nos encontremos.

¿Cómo es mi cama perfecta? 

Estando en invierno y friolera  me gustan las sábanas calentitas, las de franela y no en todas las tiendas las encuentro como me gustan- Ya que algunas son finas y con un par de lavados se quedan como las sábanas de algodón y ya casi no abrigan. En cambio las sábanas en 10xdiez me han dado muy buen resultado. 


Y llega el dilema ¿manta o nórdico? si durmiera sola te diría manta, porque son adorables, achuchables y su tacto de suavidad me da la sensación de que me está abrazando mi madre, igual que cuando era pequeña.

Pero ahora que comparto cama es más difícil, porque si pongo manta me la llevo yo toda y, el de al lado pasa frío al ras del invierno. Así que hemos decidido poner una funda nórdica, con dos ventajas. Por una parte, no necesitamos una colcha para que adorne. Por la otra, la que más les gusta a los hombres: que la cama se hace en menos de 5 minutos y que no tienen que estar haciendo embozos, ni remeter las sábanas por los lados ¿o no?.



Yo sigo siendo fiel a la manta. Cuando voy a casa de mi madre, aunque tarde más en hacer la cama, no cambio por nada del mundo la sensación de cuando era pequeña y ella me tapaba hasta la nariz.

Y los cojines, ¿cuántos ponemos? he decidido que ninguno, porque el lío de estar quitándolos y poniéndolos, me ha hecho trasladarlos al sofá del salón. Sí, con ellos la cama es más vistosa pero me da mucho más trabajo cada día.

Así que si vienes a mi casa, disfrutarás de un nórdico mullidito y unas sábanas calentitas. Y, si decides regalarme ropa de cama estas fiestas, recuerda que siempre deben tener dos almohadas, manías de que cada uno usemos la nuestra.