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Otoplastia, cirugía para tener unas orejas bonitas

2 dic. 2016

Tener las orejas deformes o de soplillo puede acarrear muchos complejos. Es un problema más común de lo que pensamos y no somos conscientes de ello. Muchas mujeres las ocultan bajo el pelo, que siempre dejan al aire para disimular, pero cuando quieres hacerte un recogido, el problema vuelve a estar ahí. Por eso cada vez hay más gente interesada en realizarse una otoplastia.

Puede que este término sea nuevo para ti, así que déjame que te lo aclare. La otoplastia es el nombre que se da a la cirugía de orejas, que se encarga de corregir la forma y la posición de las mismas. Este tipo de cirugía se puede aplicar en orejas demasiado grandes, demasiado pequeñas y también demasiado separadas (también conocidas como de soplillo).



¿Quién se puede realizar una otoplastia?

El complejo por unas orejas deformes o más grandes y separadas de lo habitual puede mostrarse desde pequeños. Las orejas de soplillo pueden dar pie a muchos apodos y bromas, sobre todo en la infancia, lo cual nos puede provocar serios complejos.



La cirugía de orejas se puede realizar a adultos, adolescentes e incluso niños de a partir de 8 años. Los expertos aconsejan que quien quiera someterse a este tipo de intervención debe tener claro que la perfección no existe e intentar no formarse una imagen ideal demasiado perfeccionista.

En el caso de los niños, debemos estar seguros de que realmente se siente acomplejado por sus orejas y no es sólo un berrinche porque sus compañeros se rían de él o ella. A menudo solemos aprender a querernos a nosotros mismos cuando maduramos, pero en ocasiones el hecho de ser objeto de mofa continua puede acarrear serios problemas, tanto en la infancia como en la vida adulta. Por ello, es aconsejable valorar la madurez psicológica por parte de un médico.

Lo que debemos plantearnos es si la otoplastia realmente nos hará sentir mejor a nosotros (más allá de lo que piensen los demás).



¿Y si…? Dudas de la intervención

El miedo de la mayoría de gente que se plantea un tratamiento de esta índole suele estar en los resultados. ¿Y si me quedan cicatrices? ¿Y si se me vuelven a separar las orejas? No obstante, no hay nada que temer.

Las cicatrices no suelen ser visibles, ya que la incisión se hace justo detrás de las orejas, en el pliegue entre la oreja y la cabeza. Y en el caso de que nuestra operación requiera incisiones en otros ángulos del cartílago, las cicatrices desaparecerán poco a poco hasta ser imperceptibles.

En personas que sufren de orejas separadas, el miedo suele ser que tras la operación éstas vuelvan a su posición inicial. Pero esto sólo ocurriría si durante el posoperatorio no seguimos las indicaciones de nuestro médico o si recibimos un golpe. Si lo hacemos todo correctamente y aguantamos 10 días en reposo hasta que el tejido cicatrice totalmente, no tendremos ningún problema.

Recupera la seguridad en ti mismo/a

Muchas personas son capaces de superar su complejo y sentirse bellas con sus orejas grandes, que le dan personalidad. Tomad como ejemplo a la actriz Kate Hudson o la modelo española Mayka Merino, estrellas reconocidas que muestran abiertamente sus orejas separadas, orgullosas.

No obstante, este proceso de aceptación puede ser muy duro e incluso imposible en muchas personas. Si en tu caso crees necesaria una otoplastia para verte mejor y superar tus complejos, no lo dudes, hazte la operación, es cien por cien segura.



Si tienes dudas, es mejor consultar con especialistas en cirugía estética. Hay muchos médicos que están abiertos a responder cualquier pregunta que tengas. Busca alguna clínica de estética en Barcelona, Madrid, Sevilla o cualquier ciudad que te quede cerca, en la que puedas encontrar cirujanos reconocidos y experimentados. Así tendrás la tranquilidad de estar en manos expertas.

Y recuerda que no existen las orejas perfectas.